La idealización del confinamiento – Podcast episodio 2


Bienvenida al Podcast de Nacimiento Feliz, episodio 2:

La idealización del confinamiento


En mi anterior podcast daba algunas recomendaciones para pasar lo mejor posible estas semanas de reclusión debidas a la pandemia del coronavirus. Te decía que hicieras yoga, que escucharas relajaciones, etc. Por todas partes encuentras cursos que hacer, hobbies que retomar, bailes que aprender mientras estás recluida.

Pero estás metida en casa sin salir, y tendrás días oscuros llenos de tristeza, ansiedad y preocupación. Soy consciente de que llamar Nacimiento Feliz a nuestro programa llama a la mala interpretación del mismo. Y es verdad que te ofrece los recursos para mejorar tus emociones con respecto al parto. Pero te aseguro que nada me horroriza más que la dictadura de la felicidad,  del ser feliz porque sí, porque si no parece que no eres capaz, que no somos lo suficientemente iluminados para serlo. Me molesta mucho cuando nos empeñamos en ocultar lo tristes que estamos o lo enfadados.


La mayoría de las personas, y no conozco a ninguna que a la que esto no le pase, tenemos momentos oscuros, momentos muy tristes, momentos donde nos sentimos mal. Hay personas además que arrastramos traumas, casi todos lo hacemos, algunos más graves, otros menos, situaciones de las que no hemos hablado, cosas que no hemos tratado…Y eso queda ahí, agazapado en nuestro subconsciente. Por eso es tan importante recibir terapia con un profesional si lo necesitamos, y casi todos lo hacemos, para que lo oscuro no se quede esperando a la vuelta de la esquina y aparezca cuando menos lo necesitamos. De cara a un parto esto es especialmente importante.


En situación normal camuflamos el dolor en el hacer, somos expertos en no parar de hacer cosas para que nuestros recuerdos oscuros no nos atormenten. Trabajamos largas horas, somos padres y madres ocupados, hacemos deporte, quedamos con amigos, disfrutamos de tiempo de ocio… Pero mira por donde aparece este virus que nos hace parar, recluirnos, quedarnos solos con nosotros mismos durante largas horas, días, semanas, donde el estar ocupado se hace tarea casi imposible. Y entonces es cuando todo lo que esta agazapado sale a borbotones.


Cuando eso pase, estemos embarazadas o no, hay que respetarlo y dejarlo salir. Sale en forma de enfado, de ira, de llanto descontrolado, de apatía, de sensación de soledad, de pena, de angustia… no nos deja respirar, no nos deja mirar hacia el futuro. Nos ancla en el pasado/presente.


En esta época de confinamiento encontramos seguramente online alternativas para que algún psicólogo nos ayude. Se necesita coraje para poner las cosas en su sitio y para hablar de determinados temas. Pero es una bendición cuando se hace.


Al igual que comer sano, cuando estamos embarazadas o somos madres, el poner nombre a los traumas y enfrentarlos es muy valioso. Especialmente si sufrimos depresión. Por favor ponte en contacto con algún psicólogo a través de Internet ahora que no podemos salir. Necesitas que te ayuden. Por favor déjate ayudar. No hay nada más valiente que pedir ayuda cuando se necesita. Si no encuentras psicólogo disponible por favor escríbenos a info[arroba]nacimientofeliz[punto]com y te ayudaremos a buscar.


Cuando no hay depresión, ni trauma, también tenemos días oscuros. Si es así, debemos abrazarlos como hacemos con los días felices. Son parte de nosotros, de todos los seres humanos. Nuestros hijos nos agradecerán que seamos claras con esas emociones negativas y trabajemos para canalizarlas de la mejor manera. Ellos seguirán tu ejemplo. No se puede ensenar educación emocional si no se practica. Y es duro.


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