La desescalada a la normalidad – Podcast 6

Comienzan las desescaladas, y como el nombre indica parece que bajamos de nuevo a lo que llamamos normalidad. A una normalidad que está destrozando el planeta y la vida que alberga.

Afortunadamente ya hay colectivos que han dado la voz de alarma. Y las madres debemos estar dentro de esos colectivos porque la Tierra es el espacio que habitamos y que habitarán nuestros hijos, es el legado que dejamos.

La vuelta a la normalidad en el campo laboral significa que uno de nosotros o los dos tenemos que trabajar largas horas. El tiempo de calidad con nuestros hijos es esencial cuando queremos maternar. La esclavitud laboral no produce familias sino víctimas. La sociedad y el trabajo debería amoldarse a la crianza y no al revés. Deberíamos honrar a las madres, protegerlas, darles flexibilidad. Ser conscientes de que lo que se «produce» siendo madre es más importante que todo lo demás. La normalidad debería ser poder decidir dejar de trabajar para estar con tu bebé o amamantarle sin ser castigada o tener que vivir en la pobreza por ello.

La normalidad tampoco puede ser dar a luz en un hospital donde todo se trata como una situación de riesgo extremo, donde se toca, se interviene, se ordena, donde se matan moscas a cañonazos antes de que aparezcan, donde se criminaliza a la mujer que tiene algo que decir respecto a su propio parto. Lo normal debería ser un hospital donde las matronas reinan en los partos, donde en ausencia de complicaciones todo se trata como el proceso natural que es, ofreciendo intimidad, tiempo, cuidados, delicadeza. O quien sabe si en nuestra normalidad se llegaría a dar a luz de nuevo en casa, rodeadas de lo conocido y la gente que queremos, protegidas por matronas y por equipos médicos.

La normalidad tampoco puede ser eliminar el cuarto trimestre como si no existiera. El cuarto trimestre son los tres meses tras dar a luz. El bebé es extremadamente dependiente y la madre se está encontrando a sí misma en este periodo. Es un momento de confinamiento y al igual que ahora tratamos éste que vivimos con los vulnerables, tenemos voluntarios que les ayudan, así deberíamos hacer con las recién paridas. Ofrecer ayuda, protección, ternura para que este nuevo dúo madre-bebé pueda nacer de la mejor manera posible, sin prisas y sin miedos, confinados y seguros.

Ojalá en vez de seguir bajando, subamos, cuidemos el planeta de una vez y pongamos mucho interés y energía en acunar a los nuevos bebés y a sus madres que son la semilla de un mundo mejor.

Si tienes alguna sugerencia puedes escribirnos a info[arroba] nacimientofeliz[punto]com


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