Cumpleaños Feliz Papá – Podcast episodio 3


Bienvenida al Podcast de Nacimiento Feliz, episodio 3:

Cumpleaños Feliz Papá

Hoy mi padre cumple 90 años. Nació en el 1930, vivió la Guerra Civil Española,  el fusilamiento de su padre ante sus ojos cuando era un niño, la depresión de su madre y posterior fallecimiento. Tras la guerra vino el hambre. Mi padre tuvo que trabajar desde muy pequeño para poder comer, pero un accidente hizo que perdiera una rodilla y cojeara para siempre, aun así siguió trabajando. No quedaba otra.

Se marchó de su pueblo en Extremadura a la gran capital Madrid para darle una mejor vida a su familia. Somos cuatro hermanos. Cuando yo nací España estaba despidiendo al dictador Franco. Venían tiempos de cambio, aires frescos.

Mi padre y yo nos llevamos 46 años. Una vida de escenarios totalmente distintos. Yo soy una mujer liberada de ciudad gracias a que mis padres me dieron todo lo que ellos no tuvieron. Sin embargo hasta hace muy poco no me he dado cuenta de eso.

Los choques con ellos eran constantes, especialmente cuando decidí ser madre. Todo lo que yo daba por hecho a ellos les parecía una aberración y viceversa.

Aunque mi padre nos contaba historias de su duro pasado siempre me parecieron eso, historias, relatos probablemente poco objetivos y exagerados. Discutíamos muchísimo, tuvimos una relación muy complicada durante muchos años. Nunca me importaron ni sus quejas, ni sus criticas, ni la guerra, ni el hambre que pudo pasar. Pero fui madre y con mi bebé en brazos me di cuenta de que el mundo no consistía en solamente yo y lo que yo pudiera o no sentir.

Mi padre no había tenido padre ni madre lo suficiente y cargó durante toda su vida con carencia de amor. Sus hijos tampoco fuimos esa fuente, como dice el poeta tus hijos vienen a través de ti pero no son tuyos. No era mi tarea de hija el sanarle, pero si el haber comprendido. Y el haber comprendido que ese vacío también lo arrastro yo.

Hoy es el cumpleaños de mi padre y he hecho una videoconferencia con mis hermanos ya que no podemos verle por la pandemia. Mi padre tiene Alzheimer desde hace 8 años y no nos ha reconocido al principio, ni siquiera se movía, aunque al final le hemos puesto a los nietos y parece que ha movido un poco una mano, incluso de ha animado a soplarnos un beso. Te quiero papá. Gracias por todo lo que me has dado y enseñado.

El amor que traen nuestros hijos llena un poquito el vacío que sufrieron nuestros padres y el propio. No es su responsabilidad sanarnos pero es un bálsamo caliente y dulce. La crianza es sanar un poquito mas de generación en generación. Y ese poquito requiere muchísimo trabajo, toda una vida.


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